
Toreaba Arturo Saldivar el pasado domingo en La Maestranza. Era su primer compromiso serio de este mes de mayo. El siguiente será en Zaragoza el domingo día 9, el 23 en Córdoba para terminar el día 24 en Madrid. ¡Casí ná! Que diría un castizo. Que duda cabe que de lo que haga Arturo en estas plazas va a depender su temporada. Hasta el momento su nuevo apoderado le está haciendo mucho mejor las cosas que el anterior. Le duela a quien le duela y punto.
A Sevilla nos desplazamos los habituales con la ilusión de ver triunfar a Arturo en tan importante plaza. Bueno pues de jodernos la ilusión se encargó un encierro indigno de lidiarse en una plaza de primera. Las tragaderas del público de La Maestranza parecen no tener límite. Después de seguir la Feria de abril, y ver todos los días como se escobillan los pitones de los toros al primer derrote, después de ver como no se ha picado un solo toro colocándolo en la suerte en el lugar reglamentario, después de aguantar faenas tediosas, largas y aburridas, el público con su respetuoso silencio se lo traga todo. Para mí que saben menos de toros que lo que nos pensamos. Deben pensar que en boca cerrada no entran moscas y que es mejor que piensen que eres tonto por cerrar la boca a que la abras y disipes todas las dudas. ¡Que absurdos silencios!. Cuando lo que te dan no es lo pactado hay que exigirlo. Y en los carteles de las corridas dice que se lidiaran 6 toros, no seis mierdas, que sus defensas están integras, no que están manipuladas, que se observará, con todo rigor lo que dice el Reglamento, no en lo que han convertido la lidia… Así que menos silencios y más defender lo tuyo. ¡Si no fuera por Madrid, qué sería de esto!
De la novillada de Guardiola mejor no hablar, no dió una sola opción de lucimiento a la terna. Arturo estuvo voluntarioso, toreando con gusto y parsimonia al primero y menos acoplado con el segundo. Los novillos sosos, desrazados, sin casta , no merecieron nada. Lo mejor de la tarde las dos estocadas con las que acabó Arturo con su lote. Los compañeros de cartel ni eso.
Menos mal que, siguiendo la costumbre del maestro Joselito, se fueron a vestir a San José de la Rinconada. Al Hostal del “maquina”. ¡Joder que gambas! Sólo por ellas mereció la pena bajar a Sevilla.
A Sevilla nos desplazamos los habituales con la ilusión de ver triunfar a Arturo en tan importante plaza. Bueno pues de jodernos la ilusión se encargó un encierro indigno de lidiarse en una plaza de primera. Las tragaderas del público de La Maestranza parecen no tener límite. Después de seguir la Feria de abril, y ver todos los días como se escobillan los pitones de los toros al primer derrote, después de ver como no se ha picado un solo toro colocándolo en la suerte en el lugar reglamentario, después de aguantar faenas tediosas, largas y aburridas, el público con su respetuoso silencio se lo traga todo. Para mí que saben menos de toros que lo que nos pensamos. Deben pensar que en boca cerrada no entran moscas y que es mejor que piensen que eres tonto por cerrar la boca a que la abras y disipes todas las dudas. ¡Que absurdos silencios!. Cuando lo que te dan no es lo pactado hay que exigirlo. Y en los carteles de las corridas dice que se lidiaran 6 toros, no seis mierdas, que sus defensas están integras, no que están manipuladas, que se observará, con todo rigor lo que dice el Reglamento, no en lo que han convertido la lidia… Así que menos silencios y más defender lo tuyo. ¡Si no fuera por Madrid, qué sería de esto!
De la novillada de Guardiola mejor no hablar, no dió una sola opción de lucimiento a la terna. Arturo estuvo voluntarioso, toreando con gusto y parsimonia al primero y menos acoplado con el segundo. Los novillos sosos, desrazados, sin casta , no merecieron nada. Lo mejor de la tarde las dos estocadas con las que acabó Arturo con su lote. Los compañeros de cartel ni eso.
Menos mal que, siguiendo la costumbre del maestro Joselito, se fueron a vestir a San José de la Rinconada. Al Hostal del “maquina”. ¡Joder que gambas! Sólo por ellas mereció la pena bajar a Sevilla.
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