lunes, 31 de mayo de 2010

Los ignorantes-figurones




Da pena ver como se llenan los tendidos de Las Ventas de personas que acuden todas las tardes por el mero hecho de figurar. De afición y conocimientos los justitos, por no decir que ni puta idea.
La oreja de Perera, por dejarse dar una voltereta, los “bieeenes” (los “olés” ya no se llevan) al Juli ante el carretón de La Quinta, la injusta forma de tratar a los que no son nadie, todavía, si los comparamos con las “figuritas” a las que se les empieza a consentir casi todo. Un público encasillado en la protesta que se manifiesta de la misma manera ocurra lo que ocurra en el ruedo, que no sabe valorar el esfuerzo de matadores como Morenito de Aranda, que se jugó la vida de verdad, que valora de distinta manera hasta las volteretas. ¿Qué tuvo la de Perera que no tuviera la del Cid? Y para colmo se exige más a los novilleros que a las figuras. Por estas cosas y muchas más-que me callo- me atrevo a decir que todos los días, de San Isidro, porque después de la feria desaparecen, se llenan los tendidos de ignorantes -figurones.
Pero como es una causa perdida no voy a seguir con el tema, para aprender hay que ir a Salamanca y como nosotros estamos en Valdemorillo pues el que quiera que se desplace.
Nada de esto es nuevo, todo lo contrario, es lo de todos los años, pero en esta ocasión merece comentarlo, más que nada, porque nos atañe de manera directa.
Arturo Saldivar, vecino de Valdemorillo, hizo el paseíllo el pasado día 24, para estoquear una novillada de Guadaira. La referida novillada, desigual de presentación y mucho más desigual de comportamiento, sin casta, mansa pero con mucho genio, por lo leído y oído ha confundido a mucha gente. No es lo mismo casta y bravura que genio y mala leche y de esto último tuvieron bastante los novillos de Guadaira.
Al llegar al apartado me dijo Antonio Pedrosa, apoderado de Arturo, que le había tocado el más bonito y el más feo, es decir, la cabra y el hijo puta. Como es lógico, como profesional que es, Antonio no se equivocó, salió el “bonito” que en realidad era un manso sin fuerza ni casta alguna. Justito de presentación, inválido y más soso que la vaca que le parió. Ante semejante birria todo lo que se hiciese no iba a tener la más mínima repercusión entre “los ignorantes-figurones”. ¿Qué hacer entonces? Pues lo que hizo Arturo: tratar de torear con gusto y empaque, cuidando a la cabra, no bajarle la mano (para que no rodara), y justificarse con el arrimón final. Mucho más que lo que se merecía la mierda del utrero.
Y salió “el feo”, un novillo, mal hecho, que no tenía nada que ver con el resto de sus hermanos, y que, parece ser, confundió a mucha gente. El novillo embestía cruzado, estando más pendiente del novillero que de los engaños. Si Arturo no corrige la postura en la primera tanda, en los medios, al citar de lejos, le manda a Manuel Becerra. Si le daba distancia se le venía al cuerpo y si no, se le revolvía en un palmo. ¿Eso es bravura? ¡A otro perro con ese hueso! A mi, desde luego no me engañó el novillo. Sin ser un “barrabás” era el típico novillo incómodo que no te deja estar a gusto y no trasmite a los “ignorantes- figurones” lo que llevaba dentro que, no era otra cosa, que muy mala leche.
Para terminar de rematar la tarde, los “ignorantes-figurones” estaban más intransigentes que en toda la feria y exigían a los novilleros como si fuesen figuras consumadas. No tuvieron en cuenta que Arturo Saldivar sale de una cornada que, otras menos graves, han retirado de esto a más de uno. Les dio lo mismo, ese día tocaba aplaudir en el arrastre, aunque ni un solo novillo cumplió en el caballo, y pasar de los novilleros. ¡IGNORANTES!

Juncal 2010.

domingo, 9 de mayo de 2010

lo mejor... las gambas.


Toreaba Arturo Saldivar el pasado domingo en La Maestranza. Era su primer compromiso serio de este mes de mayo. El siguiente será en Zaragoza el domingo día 9, el 23 en Córdoba para terminar el día 24 en Madrid. ¡Casí ná! Que diría un castizo. Que duda cabe que de lo que haga Arturo en estas plazas va a depender su temporada. Hasta el momento su nuevo apoderado le está haciendo mucho mejor las cosas que el anterior. Le duela a quien le duela y punto.
A Sevilla nos desplazamos los habituales con la ilusión de ver triunfar a Arturo en tan importante plaza. Bueno pues de jodernos la ilusión se encargó un encierro indigno de lidiarse en una plaza de primera. Las tragaderas del público de La Maestranza parecen no tener límite. Después de seguir la Feria de abril, y ver todos los días como se escobillan los pitones de los toros al primer derrote, después de ver como no se ha picado un solo toro colocándolo en la suerte en el lugar reglamentario, después de aguantar faenas tediosas, largas y aburridas, el público con su respetuoso silencio se lo traga todo. Para mí que saben menos de toros que lo que nos pensamos. Deben pensar que en boca cerrada no entran moscas y que es mejor que piensen que eres tonto por cerrar la boca a que la abras y disipes todas las dudas. ¡Que absurdos silencios!. Cuando lo que te dan no es lo pactado hay que exigirlo. Y en los carteles de las corridas dice que se lidiaran 6 toros, no seis mierdas, que sus defensas están integras, no que están manipuladas, que se observará, con todo rigor lo que dice el Reglamento, no en lo que han convertido la lidia… Así que menos silencios y más defender lo tuyo. ¡Si no fuera por Madrid, qué sería de esto!
De la novillada de Guardiola mejor no hablar, no dió una sola opción de lucimiento a la terna. Arturo estuvo voluntarioso, toreando con gusto y parsimonia al primero y menos acoplado con el segundo. Los novillos sosos, desrazados, sin casta , no merecieron nada. Lo mejor de la tarde las dos estocadas con las que acabó Arturo con su lote. Los compañeros de cartel ni eso.
Menos mal que, siguiendo la costumbre del maestro Joselito, se fueron a vestir a San José de la Rinconada. Al Hostal del “maquina”. ¡Joder que gambas! Sólo por ellas mereció la pena bajar a Sevilla.