viernes 5 de marzo de 2010

Toros si, toros, no: La gran hipocresía

Que aparezca en todas las portadas de la prensa nacional, que haya sido noticia de cabecera en todos los medios informativos, tanto visuales como audiovisuales, el tema de la abolición de las corridas de toros en Cataluña, es señal de que la Fiesta está, de momento, viva. Que goce de buena salud es otra cosa.

Resulta paradójico que en un País como el nuestro en el que el paro sobrepasa el 20%, en el que la clase política es, en opinión de los electores, el segundo problema nacional, por delante del terrorismo, de la seguridad, de la vivienda… Con un Gobierno que no sabe que hacer para sacarnos de la crisis, con una oposición que no aporta soluciones porque anda igual de perdida que ellos. Con un Poder Judicial que, lejos de ser independiente, está formado por magistrados propuestos por los principales partidos políticos y que, en consecuencia, obedece a los intereses de estos. Con unas autonomías que no sirven más que para triplicar el gasto público. Con una patronal representada por el principal moroso del País. Con unos dirigentes sindicales que han conseguido que la palabra sindicalista sea sinónimo de vago… Con este panorama van y nos hacen creer que lo más preocupante es el debate de si toros si o toros no.

Olvídense de las corridas de toros señorías. Dedíquense a solucionar los problemas del País que para eso se les vota. No hagan de la Fiesta de los toros un instrumento político. Unos porque huele a España, otros porque huele a anti-nacionalismo. ¡A buenas horas vienen los de La Comunidad de Madrid a nombrar bien cultural a la Fiesta! A la Fiesta se la protege dejándola fuera de intereses partidistas. Sin necesidad de utilizarla como reclamo electoral. La Comunidad de Madrid recauda cada año más de 800 millones de pesetas de las de antes, limpios de polvo y paja, de la gestión compartida de la plaza de Las Ventas. ¿Cuánto invierte en la promoción y defensa de la Fiesta? NI LA CUARTA PARTE. Han tenido que venir los roviras, los laportas y cuatro más, dirigidos por un argentino (Leonardo Anselmi), para que se den cuenta del lado cultural de la Fiesta. A eso yo le llamo oportunismo `político.

Mientras en este País tenga más derechos un perro callejero que un mendigo es lógico que tengamos este tipo de debates. Al perro callejero se le recoge, al mendigo se le deja morir de frío en la calle. Mientras no esté mal visto que una persona con un rifle pueda abatir un ciervo a cientos de metros, malhiriéndolo, hasta que llega el perrero y lo remata a cuchillo, mientras se siga echando al agua hirviendo al bogavante vivo, mientras se sigan reventando los hígados de las ocas, mientras se revienten caballos en los hipódromos… dejemos tranquilos a los toros.¿ No tienen los mismos derechos los jabalíes, los ciervos, los corzos, los bogavantes, las langostas, las cigalas, los patos, las perdices, los peces… que los toros?

Al toro se le lidia, en las corridas, a partir de los cuatro años, es decir, el toro vive, como mínimo, 2.102.400 minutos, no nos quedemos sólo con los últimos 15 minutos de su vida. Hasta el momento de su lidia el toro lleva una vida privilegiada, vive, en libertad, en las mejores dehesas de España, lleva una alimentación adecuada, sometido


al control veterinario desde su nacimiento. Si lo comparamos con la especie bovina común, la diferencia es abismal: su vida se acorta en más de la cuarta parte, su hábitat se reduce a cebaderos angostos que le limitan el movimiento, su alimentación se reduce a la que le haga engordar lo máximo en el menor tiempo posible, los controles veterinarios se reducen al post-morten y habría que ver como son sus últimos 15 minutos en el matadero. Habría que preguntarle al toro qué es lo que prefiere. No voy a entrar en los estudios realizados por especialistas en los que se asegura que el toro no sufre durante su lidia. Es un tema que no va a convencer al que no quiera dejarse convencer.

Nadie puede dudar de que las corridas de toros sean un espectáculo cruento, que el toro siempre pierde, pero yo prefiero seguir viendo una corrida de toros que ver como se mueren de hambre millones de niños todos los días en el tercer mundo y nadie mueve un dedo por evitarlo, o ¿es que los toros tienen más derechos que los niños de África?

¿Por qué no se va el argentino Anselmi a África y se pone al frente de una ONG y lucha por los derechos de los niños africanos? ¿Quién está detrás del argentino? El mundo animalista- el de las mascotas- mueve más dinero en el mundo que algunas petrolíferas. A lo mejor por ahí vienen los tiros.

Los aficionados a los toros sólo pedimos que se nos respete al igual que respetamos y entendemos que haya gente que no comparta nuestra afición y no la encuentre justificada.

Si los toros tienen que desaparecer que desaparezcan por si mismos, porque dejen de interesar al aficionado, porque los “taurinos” se salgan con la suya y nos terminen de echar de las plazas de toros, pero no porque nos lo prohíban unos personajes que sólo se representan así mismos y que defienden los intereses de vaya usted a saber quien. Deberían empezar por solucionar el segundo problema de nuestro País: ELLOS MISMOS.




Juncal 2010

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